Masculinidades: desafíos teológicos y religiosos
22/05/2020

Atravesando la última cerca… (Pedro Casaldáliga, in memoriam)

El pasado 8 de agosto de este pandémico año 2020 recibíamos la noticia de la muerte de Pedro Casaldáliga a sus 92 años. En ese día, el «obispo del pueblo», el «obispo de los pobres», entregaba su último aliento al tiempo que dejaba la imborrable huella de un verdadero misionero.
Nacido en Cataluña en 1928, Casaldáliga se trasladó a Brasil cuando tenía 40 años. Al llegar a Araguaia en 1968, el religioso se dedicó a la desafiante labor de defender a la población desfavorecida en la lucha por la propiedad de la tierra. Fue el primer obispo prelado de São Félix do Araguaia, nombrado en 1971 por el Papa Pablo VI, y ocupó el cargo hasta 2005, cuando presentó su renuncia.
Desde su sencillez y autenticidad, Pedro Casaldáliga logró asumir la radicalidad del evangelio hasta sus más extremas consecuencias. El «Hermano Pedro», como se dejaba llamar por todos, fue un hombre de mirada firme, palabra justa y de un corazón que emanaba ternura, fuerza y esperanza.
Podemos encontrar preciosos fragmentos de su pensamiento en diversos números de la revista Concilium:
– «Carta abierta a nuestros mártires», Concilium 299 (2003), 171-173.
– «Del desencanto inmediatista a la utopía esperanzada», Concilium 311 (2005) 155-167.
– «Espiritualidad y pluralismo religioso», Concilium 319 (2007) 141-147 [en colaboración con José María Vigil]. 

 Y también puede degustarse un artículo de Emerson Sbardelotti sobre la faceta poética de Pedro en el número 373, dedicado a Teología y literatura («Pedro Casaldáliga», Concilium 373 [2017] 135-138).
A todas aquellas personas que deseen acercarse a su historia y a su legado, les invitamos a leer Un obispo contra todas las cercas. Vida y causas de Pedro Casaldáliga¸ publicado en 2020 por Editorial Verbo Divino. Quien lea este libro entenderá por qué y cómo Pedro Casaldáliga luchó durante toda su vida contra las cercas del latifundio y de la propiedad privada; contra las cercas interiores que podían encerrarlo en sí mismo; contra las cercas de la ignorancia, los muros de la represión y las llaves escondidas del olvido; contra todas las barreras sociales; contra las cercas que separan al clero de los laicos, hombres y mujeres, fieles e infieles; en defensa de los más pobres y oprimidos del mundo. Desde Verbo Divino, deseamos que la figura y la impronta eclesial de este hombre de hábitos sencillos y humildes permanezcan para siempre en nuestra memoria y que sus palabras nos lleven a la reflexión: 

«Todos estamos de acuerdo
en la lectura del Evangelio,
solo discrepamos
a la hora de vivirlo». 

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